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Cannabis: qué es, usos, efectos y riesgos – Guía 2025

Planta de cannabis (Cannabis sativa) con cogollos floridos. El cannabis es la planta Cannabis sativa L., cuyas hojas, flores y semillas secas se conocen como marihuana. Contiene más de 500 compuestos químicos, incluidos al menos 113 cannabinoides distintos (por ejemplo, THC y CBD). El principal psicoactivo es el THC (tetrahidrocannabinol), responsable de los efectos intoxicantes; el CBD (cannabidiol), por su parte, no es intoxicante. Los nombres “marihuana” o “mariguana” suelen usarse para referirse a la hoja seca de cannabis. Aunque popularmente se asocia con efectos recreativos (la sensación de “estar colocado”), el cannabis también tiene usos médicos (p.ej. para náuseas por quimioterapia o glaucoma).

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Historia del cannabis y su cultivo ancestral

La historia del cannabis es milenaria. Cannabis sativa es una de las plantas cultivadas más antiguas del mundo. Documentos chinos mencionan su uso hacia el 2600 a.C., y hay evidencias arqueológicas de uso de cannabis (cáñamo) desde el 8000 a.C. en Europa y Asia. En China (herbario Pen Ts’ao Ching, siglo I a.C.) ya se describían sus propiedades psicotrópicas. La planta fue introducida en América por exploradores españoles en el siglo XVI.

Tradicionalmente se usaba para hacer tejidos, cuerda, papel y como medicina (por ejemplo, en Egipto se llamaba “Shum Shum Tu”, la “planta de marihuana medicinal”). En la India fue parte de rituales védicos (bhang, charas) durante milenios. En época moderna, el cannabis cobró importancia recreativa (siglos XIX-XX) y hoy es la droga ilícita más cultivada y consumida globalmente.

Cannabis
Cannabis

Componentes clave: THC, CBD y otros cannabinoides

El cannabis produce más de 500 sustancias; las más estudiadas son los cannabinoides. Otros cannabinoides son el CBN, THCV, CBC, etc. Además del THC, la planta fresca contiene THCA (ácido tetrahidrocannabinólico) que al calor (fumar o cocinar) se convierte en THC activo. Los cannabinoides actúan en el sistema endocannabinoide humano, modulando apetito, dolor, sueño y humor. Cada variedad de cannabis posee un perfil químico distinto.

Diferencias entre Sativa, Índica e híbridas

Popularmente se clasifica el cannabis en sativa e índica (y sus cruces “híbridos”), pero la ciencia moderna cuestiona estas etiquetas. Se decía que la sativa es energizante (“cerebral”) y la índica relajante (“sedante”), pero estudios genéticos indican que esas etiquetas no reflejan diferencias claras. La verdadera distinción está en los niveles de THC, CBD y terpenos. Por ejemplo, algunas sativas contienen más limoneno (aromas cítricos) y algunas índicas más mirceno (aromas a tierra). En la práctica de cultivo, “sativa” suele referir a plantas altas con hojas delgadas y “índica” a plantas más bajas y densas, pero ambos tipos pueden producir efectos variables dependiendo de su química exacta.

Consumo de cannabis: formas y prevalencia

Las formas de consumo del cannabis son variadas. Tradicionalmente se fuma la flor seca (marihuana) en cigarrillos enrollados (porros/joints) o en pipas/bongs. También se vaporiza la flor con dispositivos electrónicos (vaporizadores de hierba). Existen otros productos:

  • Aceites y concentrados: Extractos de cannabis en forma de aceite o cera (shatter, wax) que se pueden vaporizar o “dabear”. Estos pueden contener THC muy puro y elevado, aumentando el riesgo de efectos adversos intensos.
  • Comestibles: Alimentos o bebidas infusionados con cannabis (galletas, gomitas, bebidas). Tardan en hacer efecto (30-90 min), por lo que se puede ingerir de más antes de notar el efecto, aumentando sobredosis accidentales.
  • Tinturas y aceites sublinguales: Líquidos (alcoholes o aceites) con cannabis concentrado, aplicados debajo de la lengua o añadidos a comidas. Absorben rápido y pueden contener altos niveles de THC.
  • Tópicos: Cremas o lociones con CBD o extractos de cannabis para aplicar sobre la piel (no producen efectos psicoactivos).

Varias encuestas indican que el cannabis es la sustancia ilegal más consumida. En España, según el Observatorio de las Drogas, en 2022 el 40,9% de personas de 15 a 64 años había probado cannabis alguna vez, el 10,6% lo había consumido en el último año y el 8,6% en el último mes. El consumo diario (último mes) alcanzó el 2,8%, aumentando desde 1,7% en 2007. A escala mundial, unos 147 millones de personas (2,5% de la población adulta) consumen cannabis anualmente, cifra que supera con creces a los consumidores de cocaína u opioides.

Efectos del cannabis: beneficios y riesgos inmediatos

El cannabis produce efectos diversos, según la dosis, la potencia (contenido de THC) y el usuario. A corto plazo puede generar:

  • Euforia y relajación: Aumento del bienestar, risa fácil, sensación de alegría. Cambia la percepción del tiempo y espacio. Mejora temporal del humor y del apetito (el famoso “munchies”).
  • Alteración cognitiva: Dificultades para pensar con claridad, recordar eventos recientes, o aprender cosas nuevas. Puede reducir coordinación motora y reflejos (importante en conducción).
  • Ansiedad o paranoia: En dosis altas o en personas susceptibles, puede provocar nerviosismo, miedo, paranoia o pánico.
  • Ojos rojos y boca seca: Son efectos físicos comunes. Aumento transitorio del ritmo cardiaco.

La dosis consumida influye mucho: poca cantidad suele producir más bien relajación, mientras que dosis altas (especialmente de productos muy concentrados) pueden desencadenar “viajes” indeseados (ansiedad, confusión). El THC también tiene el potencial de causar dependencia: se estima que aproximadamente un 8% de usuarios desarrollan trastorno por consumo de cannabis.

Efectos a largo plazo y riesgos para la salud

El uso prolongado o muy frecuente de cannabis acarrea riesgos:

  • Adicción: Aunque es menos adictiva que otras drogas, hasta 1 de cada 10 consumidores puede volverse dependiente, sobre todo si se empieza en la adolescencia. La tolerancia al THC puede aumentar, necesitando dosis mayores con el tiempo.
  • Problemas cognitivos: Consumos continuados desde jóvenes pueden disminuir habilidades de memoria y atención, que en algunos casos no se recuperan totalmente al dejar la droga.
  • Efectos mentales: El cannabis puede empeorar los síntomas de trastornos mentales preexistentes (ansiedad, depresión, psicosis). Se ha asociado con un mayor riesgo de esquizofrenia en individuos vulnerables.
  • Riesgos respiratorios: Fumar cannabis daña el pulmón similar al tabaco: inflamación de vías aéreas, bronquitis crónica e irritación. Aunque no hay evidencias claras de cáncer pulmonar por cannabis puro, fumar diariamente (con o sin tabaco) aumenta la carga de tóxicos respiratorios.
  • Desarrollo fetal: El consumo en embarazo puede reducir el peso del bebé al nacer y afectar el desarrollo neurológico de la cría.

La Organización Mundial de la Salud señala que el cannabis es la droga ilícita más ampliamente utilizada en el mundo, superando por mucho a cocaína u opioides. Aun así, su impacto adverso en salud pública es menor en términos absolutos, aunque el aumento de la potencia (mayor % de THC) en las últimas décadas eleva los riesgos de dependencia y psicosis. Es clave informar a los consumidores sobre estos riesgos, especialmente jóvenes, pues la percepción de peligro suele ser baja.

Cannabis medicinal y usos terapéuticos

El cannabis medicinal aprovecha principalmente componentes como el THC y CBD para aliviar síntomas. Ya en la antigüedad se usaba con fines medicinales. En la actualidad, algunos preparados (dronabinol, nabilona) están aprobados para tratar náuseas severas de quimioterapia y estimular el apetito en SIDA/cáncer avanzado. Otros usos estudiados incluyen:

  • Dolor crónico y espasticidad: Se usa para aliviar dolor neurológico (esclerosis múltiple, neuropatías) y espasmos musculares.
  • Convulsiones resistentes: Los extractos ricos en CBD han demostrado reducir convulsiones en ciertas epilepsias infantiles (p. ej., síndrome de Dravet). La FDA aprobó el fármaco epidiolex (puro CBD) para epilepsia.
  • Glaucoma: Reduce la presión intraocular (aunque hay controversia sobre su utilidad real en el glaucoma).
  • Síntomas psiquiátricos: Se investiga su uso como antidepresivo o ansiolítico, pero falta evidencia concluyente.

Importante: el cáñamo industrial –una variedad de cannabis cultivada para fibra– contiene <0.3% THC y no es psicoactivo. Se usa en textiles, papel, bioplásticos y alimentos (aceite de semillas).

Es crucial diferenciar entre cannabis medicinal (productos regulados con dosis conocidas de THC/CBD) y marihuana terapéutica de uso informal. Los expertos insisten en que cualquier uso médico se base en estudios científicos y prescripción de un profesional. La OMS confirmó en 2017 que el CBD puro no es nocivo ni adictivo.

Situación legal y legalización del cannabis

La legalidad del cannabis varía por país. Uruguay fue pionero (2013) en legalizarlo totalmente, seguido por Canadá y varios estados de EE.UU. (Colorado, California, etc.). En Europa, países como Países Bajos (coffee shops), España (clubes de cannabis privados) y Portugal (despenalización) permiten consumo restringido, mientras que muchos sólo autorizan el uso medicinal. Según la prensa y el gobierno español, en 2024 se tramita un reglamento para el cannabis medicinal en España. Aunque el consumo privado en casa no se persigue legalmente en España, el tráfico y la venta fuera del marco médico siguen siendo ilegales.

En el debate público se mencionan ventajas (ingresos fiscales, control de calidad, reducción de violencia del mercado negro) y desventajas (riesgos de salud pública, normalización del consumo). La OMS y la ONU han reconocido potenciales usos médicos del cannabis. En España, una encuesta reciente mostró que el 33,8% de la población apoya la legalización del cannabis, aunque el tema sigue rodeado de controversia social y política.

Cultivo de cannabis (Cannabis sativa) al aire libre. El cultivo de cannabis se realiza tanto en interior (con luces artificiales) como en exterior. Las plantas prefieren temperaturas templadas (18–26°C), luz solar abundante y suelos bien drenados. En interior se controlan ciclo de luz (18h luz/6h oscuridad durante crecimiento, 12h/12h para floración) y nutrientes específicos. En exterior se cultiva en primavera-verano, anticipándose al solsticio de verano para producir buena floración. El cáñamo industrial (variedades ricas en CBD y bajas en THC) se siembra en campos abiertos y se cosecha solo por las fibras y semillas.

Riesgos del cannabis y contraindicaciones

Aunque se considera “suave” en comparación con otras drogas, el cannabis tiene riesgos, especialmente con consumo temprano o abusivo:

  1. Dependencia y síndrome de abstinencia: Dejarlo puede provocar irritabilidad, insomnio y ansiedad leve. La dependencia se desarrolla en un 8–10% de consumidores regulares.
  2. Accidentes: Al afectar reflejos y juicio, aumenta la probabilidad de accidentes de tráfico. Las estadísticas muestran que entre el 20–30% de usuarios conducir bajo sus efectos.
  3. Interacciones: Con medicamentos sedantes, puede potenciar efectos. Combinar cannabis con alcohol eleva el riesgo de comportamientos peligrosos.
  4. Problemas mentales: Quienes tienen antecedentes de psicosis (o riesgo genético alto) deben evitarlo, ya que puede desencadenar un episodio psicótico.
  5. Salud física: Fumar cannabis crónicamente puede dañar pulmones (similares al tabaco). También se liga a problemas cardiovasculares en personas vulnerables.

En resumen, aunque puede proporcionar alivio en ciertas condiciones médicas, el uso recreativo conlleva riesgos del cannabis que deben sopesarse. Es fundamental una información basada en evidencia y un consumo responsable: no tomar mientras se conduce, moderar la frecuencia y la dosis, y preferir métodos (p. ej. vaporización) menos nocivos que fumar.

F.A.Q

¿Qué diferencia hay entre cannabis, marihuana y hachís?

El término cannabis se refiere a la planta y sus derivados. Marihuana suele nombrar a las flores secas de cannabis (hojas trituradas para fumar). Hachís es la resina concentrada de las plantas hembra. Todos contienen THC y CBD en distintas proporciones.

¿El cannabis medicinal es lo mismo que la marihuana recreativa?

No exactamente. El cannabis medicinal implica preparados estandarizados (por ejemplo, cápsulas, aceites o extractos) con dosis conocidas de THC/CBD, indicados para síntomas médicos bajo prescripción. La marihuana recreativa se consume sin receta, en flor seca o comestibles sin control de dosis.

¿Cómo afectan el THC y el CBD al cuerpo?
El THC produce el “subidón” psicoactivo: euforia, alteración de la percepción y el apetito. El CBD, en cambio, no intoxica. Estudios indican que el CBD puro no causa adicción ni euforia. El CBD puede reducir ansiedad, dolor y convulsiones sin alterar el estado mental.

¿Qué usos terapéuticos tiene el cannabis?
El cannabis (THC/CBD) se emplea en medicina para aliviar náuseas intensas (quimioterapia, VIH/SIDA), estimular el apetito, aliviar dolor neuropático, reducir espasticidad muscular (esclerosis múltiple) y tratar ciertos tipos de epilepsia infantil. También se investiga su utilidad en glaucoma, artritis, migrañas y otras condiciones.

¿Cuáles son los riesgos principales del cannabis?
Los más comunes son deterioro temporal de la memoria a corto plazo, coordinación motora reducida y ansiedad aguda. A largo plazo, fumar cannabis eleva el riesgo de bronquitis crónica y puede afectar la salud mental (p. ej., mayor riesgo de psicosis en gente vulnerable). Como cualquier droga, existe potencial adictivo (alrededor del 8% de usuarios regulares desarrollan dependencia).

¿Es legal fumar marihuana en España?
En España el consumo privado en casa no está penalizado, pero no hay legalización total. El cultivo doméstico con fines lucrativos sí es ilegal. Existen los clubes sociales de cannabis, asociaciones donde socios cultivan y comparten cannabis sin ánimo de lucro, en un vacío legal complicado. En espacios públicos, el consumo sigue prohibido. El cannabis medicinal está regulándose y podría autorizarse bajo receta próximamente.

El cannabis sigue siendo tema de debate: ofrece usos medicinales reconocidos y genera debate sobre su uso recreativo. Lo esencial es informarse con datos verificados: conocer los efectos, la dosis y la ley. Solo así los consumidores pueden tomar decisiones responsables.

Fuentes: Datos y definiciones obtenidos de fuentes oficiales y científicas, como la OMS, NIDA/NIH y el Observatorio Español de las Drogas, entre otras. (Todos los datos citados han sido contrastados para 2025.)

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